Uróboros

En el último post que dedicamos a la iglesia de San Esteban os hablamos de cómo el mismo elemento puede simbolizar cosas algo distintas según el contexto. También ocurre que con el paso del tiempo un símbolo puede cambiar su valor. ¿Alguien con ofidiofobia (pánico a las serpientes)? Mejor no sigas leyendo.

San Miguel ArcángelEn la antigüedad, la serpiente fue una representación de la Madre Tierra, símbolo de la fertilidad y fecundidad, asociada a la salud y a los héroes. ¿Y qué ocurre en la Edad Media? ¡pasa a simbolizar algo totalmente diferente! La serpiente/dragón de pronto representa el mal o se utiliza como símbolo y castigo de la lujuria. Así la vemos enfrentada a San Miguel o mordiendo los pechos de mujeres desnudas.

Una pena. Y es que personalmente me gustan las serpientes (será porque de peque tuvimos una pitón como mascota en casa) y me encantan los dragones (de eso no hemos tenido). Por eso, me alivia ver cómo hay una serpiente/dragón que logra evitar esas connotaciones negativas: aquella que muerde su propia cola formando con su cuerpo una forma circular. A este símbolo se le llama uróboros (u ouroboros), palabra que deriva del griego y que literalmente significaría “comer cola”.

serpientesEs un símbolo arquetípico, utilizado por multitud de culturas. Algunos ejemplos: La representación más antigua parece ser la que se encuentra en el contenedor de los sarcófagos de Tutankamon, una forma de la serpiente Mehen, que protege la barca solar de Ra. En alguna ocasión se representa así a Quetzalcóalt, y es un símbolo habitual en las edades media y moderna, en especial en libros de alquimia.

Al empezar a rastrear imágenes medievales del uróboros pensé que iba a encontrar muchos ejemplos en escultura. O si no muchos, al menos unos cuantos, los suficientes para poder compararlos con una de las imágenes que te tenemos en la portada románica de la iglesia de San Esteban de Sos del Rey Católico. Dos uróboros entrelazados decoran un canecillo de la iglesia de San Lorenzo (Vallejo de Mena, Burgos), y varias serpientes también entrelazadas están talladas en un capitel en la iglesia de Saint-Ètienne (¡San Esteban!) de Caen. En este caso son interpretadas como Jörmundgander, la serpiente que según la mitología nórdica rodea del mundo*.

uroboros

Poco se parecen estas imágenes la que encontramos en Sos… En la zona central de la arquivolta exterior tenemos esta preciosa serpiente/dragón (con patita) que muerde su propia cola, formando un círculo con su cuerpo. Eternidad, infinito, unión de todas las cosas, ciclo eterno de la naturaleza (morir/renacer)… eso es lo que representa el uróboros.

En nuestro caso además es relevante el lugar en el que se encuentra. Manuel Guerra** indica cómo en las portadas románicas suele haber un eje vertical que parte desde el Cristo del centro del tímpano y que a través de las piezas clave de las arquivoltas se va elevando el tema divino. En la última arquivolta de la portada de San Esteban no hay una clave, pues son 26 las dovelas que la forman. Pero el uróboros, representación del ciclo infinito, es una de las centrales, la número 14 desde la izquierda.

*Fuente de las imágenes: detalle del sarcófago, cosmicktraveler.wordpress.com / Quetzalcóalt en Xochicalco, unchartedruins.blogspot.com.es / Codex Parisinus graecus 2327 (año 1478), Wikipedia / lámina del libro de alquimia Pandora editado por Hieronymus Reusner (1588), gnosis.art.pl / canecillo de Vallejo de Mena, foto de Javier Gómez publicada en la página de Facebook de Merindades y Valles de la Cantabria Burgalesa / capitel de San Esteban de Caen, notedlife.com

** Manuel Guerra: Simbología románica: el cristianismo y otras religiones en el arte románico. Madrid: Fundación universitaria española, 1986

Sapos y culebras. Lujuria y maternidad

Es curioso como a veces el mismo símbolo puede significar cosas diferentes según el contexto. Un ejemplo sencillo y común: en una partitura # nos indica un sostenido, en redes sociales sin embargo hace referencia a una etiqueta.

Pero si hay una época en la que los símbolos son ambivalentes, esa es la Edad Media. Además, nuestros esquemas mentales actuales son tan distintos que la interpretación es complicada y en ocasiones la bibliografía genera más dudas que respuestas. ¿A que te ha desconcertado el título del post? Vayamos al lío…

Empezamos por la lujuria, uno de los pecados más representados en el arte románico, bien a través de personas ligeras de ropa (o en actitudes “eroticofestivas”), bien a través de animales. Una de las imágenes bastante típica para representar la lujuria es una mujer desnuda a la que sapos y culebras le muerden pechos o pubis, manera en la que serían castigadas. En la portada de San Esteban encontramos esta representación de la lascivia en una de las piezas situadas entre las estatuas columnas de la zona derecha.

lujuria

Volvemos a encontrarnos esta imagen en la dovela de arranque izquierdo de la arquivolta central, pero con un simbolismo distinto: es una crítica a las mujeres que abandonan a sus hijos y no los amamantan.

El que se represente así a las “malas madres” queda especialmente definido en la visión de San Alberico di Montecassino (1130 aprox.): Dos serpientes mordían las mamas de cada una de ellas… estas mujeres eran aquéllas que habían rehusado dar de beber de sus pechos a los huérfanos y bebés sin madre o que debiendo amamantarlos no lo hacían.

¿Y por qué en este caso el mensaje es distinto? Porque la mujer con serpiente en su pecho no está desnuda, lleva una capa abierta que deja visible su cuerpo. Y además, no está sola en la escena. A su derecha hay un animal indeterminado (¿mamífero, que amamanta a sus crías?)*, y a su izquierda, algo escondida y deteriorada, una mujer protegiendo a su hijo.

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C20Y también parece que haría referencia a la idea de “buena madre” la primera dovela de la misma arquivolta, pero a la derecha (¡viva la simetría!). He de deciros que me he atascado rastreando, y lo lamento, pues seguro que las tres figuras que forman la escena esconden un mensaje más completo. Si alguien puede aportar algo más en los comentarios, ¡será fabuloso!

¿Qué tenemos en esa dovela? En el centro, un guerrero con cota de malla y escudo (no se conservan, pero imagino que además con espada y casco) que parece enfrentarse al león situado a su derecha para proteger a la mujer amamantando que está a su izquierda.

El trabajo de la cota, la melena del león, el detalle de la madre y el niño… está claro que la portada románica de la iglesia de San Esteban fue espectacular, una factura de primer orden. Lástima el deterioro provocado por el clima y paso del tiempo… pero no desisto, poco a poco seguiremos desentrañándola 😉

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*Actualización a 2/05/2021. El mamífero creo que podría ser (al 90%) un leopardo, que en la simbología medieval es referente de unión negativa al considerarse fruto del emparejamiento de un león(a) y un pardo.

Por estos detalles a comienzos del 2021 decidí recopilar lo que hemos ido compartiendo por aquí, darle un formato «más académico» y preparar un libro: «Bestiario románico en la portada de la iglesia de San Esteban de Sos del Rey Católico». Actualmente, está en marcha la campaña de micromecenazgo para poder mandarlo a imprenta.

Sirena

Ya hemos comentado en alguna ocasión que es una lástima que la portada románica de San Esteban esté tan deteriorada, y es que eso complica notablemente el identificar alguna de las figuras representadas. Pero en ocasiones hay suerte, es cuestión de mirar otras portadas románicas, asomarse a los vecinos y “¡voilá!” de pronto algo se hace reconocible.

Eso nos ha ocurrido con la figura que se encuentra en la arquivolta central, la número 10 contando desde la izquierda según miramos la portada. En nuestro caso apenas se intuye, pero encontramos una figura muy similar en la portada de Santa María la Real de Sangüesa: una sirena que porta dos peces.

sirena

Puede que los peces te parezca algo anecdótico, pero inicialmente ¡la sirena era un pájaro con cara de mujer!.  La primera referencia escrita se encuentra en la Odisea de Homero, en el momento en que Circe le cuenta a Odiseo (Ulises) los peligros que se encontrará si vuelve a embarcarse: hechizan las sirenas con el sonoro canto, sentadas en una pradera y teniendo a su alrededor enorme montón de huesos de hombres putrefactos cuya piel se va consumiendo.

La sirena pisciforme, con cuerpo femenino de la cabeza al ombligo y cola de pez, aparecerá en Liber Monstrorum (finales del VII-comienzos del VIII). El caso es que hasta el siglo XII en los bestiarios sigue hablándose de sirena-pájaro, mientras que en la escultura vamos encontrando a la sirena-pez. Así que, para que no quede ninguna duda del tipo de sirena que queremos reprentar, ¿qué tal si le ponemos además un par de peces?

Además, los peces ayudan a simbolizar la tentación que representa la sirena. Así aparece en algunas escenas románicas donde la sirena está entregando un pez a un pescador, ¡pero en el caso de Santa María de Uncastillo se llega a quedar el pez como símbolo de la lujuría! (capitel interior que puedes ver aquí, imagen 13).

Siempre me he planteado hasta qué punto las personas de la Edad Media creían en la realidad de los seres fantásticos que aparecen en los bestiarios. No se puede generalizar, ni a todos los hombres ni a todos los seres, pero me ha sorprendido un apunte que realiza San Isidoro de León respecto a las sirenas: lo cierto es que fueron unas meretrices que llevaban a la ruina a quienes pasaban, y éstos se veían después en la necesidad de simular que habían naufragado.

 [Actualizado: 25 de febrero del 2021]

Extraña armonía

Hay lugares que desprenden algo especial, por el entorno en el que se ubican, por la historia que atesoran, por la belleza que los envuelve… y uno de esos lugares lo tenemos bien cerquita de Sos del Rey Católico, a apenas media hora en coche: el Monasterio de San Salvador de Leyre.

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Recuerdo que Pepa (Tur-Sos) me contó hace años que todos los monjes de Leyre son poetas, pues lo primero que hacen al levantarse y asomarse a la ventana es “ver-sos”. Y efectivamente, Sos del Rey Católico, los montes del Prepirineo, el embalse de Yesa, los bosques que le rodean, los cortados de la Sierra… Leyre es un lugar privilegiado (¡en otro momento hablaremos sobre los paseos por la sierra y la leyenda del monje Virila!).

El monasterio está habitado por una comunidad de benedictinos, y visitables de manera turística son la iglesia y la cripta románicas, del siglo XI. La vida de la comunidad se rige por la Liturgia de las Horas, utilizando el Canto gregoriano, y asistir a las vísperas (a las 19 h.) es una curiosa y agradable manera de terminar un día de excursión.

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El acceso a la iglesia se realiza por la llamada Porta Speciosa, obra –entre otros- del maestro Esteban. ¿Te resulta familiar? Si miras con atención en las arquivoltas encontrarás a las mujeres en cuclillas mesándose los pelos y las águilas picándose las patas que también podrás ver en los capiteles de la Cripta de San Esteban de Sos del Rey Católico (si algún día conseguimos el permiso para sacar y publicar fotos del interior de la iglesia, nos encantará hablarte más sobre ellos).

leyre-panteonDel interior de la iglesia queremos destacar algo que puede pasar desapercibido… en el lado del evangelio (es decir, a la izquierda mirando hacia los ábsides), hay un precioso arcón de manera donde se encuentran los restos de los monarcas del Reino de Pamplona de los siglo IX y X, y es que el monasterio de Leyre fue elegido como panteón real.

Y dejamos lo mejor para el final… la cripta. Construida para nivelar el terreno y permitir que la iglesia fuera más amplia, es uno de los lugares más especiales que conozco. Estamos acostumbrado a columnas con un estilizado fuste rematado por un “pequeño” capitel, y sin embargo, en la cripta de Leyre nos encontramos con un bosque de columnas de “extraña proporción”, capiteles grandísimos y aparentemente toscos apoyados en mini columnas que parecen sustentar su peso por arte de magia.

Y el resultado es un espacio único, de extraña armonía, de excepcional equilibrio, en el que el románico nos envuelve y las palabras sobran.

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Románico, guarida del Grial y… ¡Mary Poppins!

¡Feliz verano! Esta época del año, en la que el día es más largo, es estupenda para hacer desde Sos del Rey Católico excursiones un poco más largas de lo habitual. La que te proponemos hoy es una de mis favoritas, para disfrutar del románico, encontrar lugares cargados de magia y… ¡descubrir a Mary Poppins! 😉 ¿Nos vamos a Jaca y San Juan de la Peña?

Tardamos en llegar a Jaca aproximadamente hora y media, disfrutando de la vista del «mar de los pirineos», el pantano de Yesa que en esta época del año está lleno de  agua tras el deshielo en los Pirineos. ¿Qué visitar en Jaca? Son dos los «binomios» esenciales: la catedral-museo diocesano y la ciudadela-museo de miniaturas.

jacaEl Museo Diocesano reabrió en del 2010 tras una intensa e interesante reforma.  La selección de piezas es increíble, en especial las pinturas murales medievales, si os gusta el románico, no podéis dejar de ir. Las de Bagües son consideradas ¡la capilla sixtina del románico!

El acceso al museo se realiza desde la catedral, uno de los edificios clave del primer románico peninsular. No dejes de buscar el «ajedrezado jaqués» y ¡la marca de la vara aragonesa! (para que veas cómo es, en este post te hablamos de la que tenemos en Sos del Rey Católico).

La ciudadela es el otro edificio que merece la pena visitar, aunque ya no se vea algo que yo recordaba de una visita que hice hace mil años con el colegio: una especie de pequeña grua pensada para subir caballeros al caballo (eso de subir con un salto con la armadura puesta como las películas americanas, pues en fin, muy real no era). En el interior de la ciudadela hay un museo de miniaturas militares… ¡a disfrutar como enanos buscando a los personajes infiltrados! (Mary Popins, Wally y Obelix).  ¿Seguimos?

Como  para ir a San Juan de la Peña hay que pasar por Santa Cruz de la Serós, merece la pena parar un momento, ver sus iglesias románicas y callejear por la localidad disfrutando de su arquitectura tradicional, tipicamente pirenaica. No dejes de acercarte a la iglesia de San Caprasio, una joyita del románico lombardo.

Y lo mejor para el final…   San Juan de la Peña. El monasterio viejo… ubicado en un espacio natural espectacular, ligado a la historia de Aragón al haber sido panteón real, el claustro cobijado en la roca ejemplo del románico más bello, lugar donde se custodió lo que en la Edad Media se creía era el Grial… espectacular.

sanjuan

Respecto a los centros de interpretación que se han hecho en lo que fue el Monasterio Nuevo, dependerá del tiempo y ganas de cada uno. Porque hasta aquí ya es una excursión intensa, estupenda, llena de arte medieval y de lugares con una magia especial.

¡No le mires a los ojos!

Sin lugar a dudas, mi animal mitológico preferido es el basilisco. ¿No lo conoces? Te cuento… Cuando un gallo al cumplir los 7 años pone un huevo deforme que es incubado por un sapo a lo largo de unos nueve años, surge este temible animal, cuyo cuerpo y cabeza con cresta son similares a los de un gallo, pero con cola de serpiente.

Su tamaño puede no resultar especialmente amenazador, pero ¡¡cuidado si te cruzas con él!! Quema la tierra por la que pasa y envenena el agua con que se cruza, si le miras a los ojos morirás de manera instantánea, pero si lo haces a través de un reflejo “tan sólo” te convertirás en piedra. Ideal como animal de compañía ¿no?

De pequeña tenía unos libros de mitología que leí una y otra vez donde aparecía la leyenda del basilisco, y estudiando la carrera descubrí que aparece representado en diversas obras de arte medieval, como símbolo del mal. Especialmente bella me pareció la talla que se encuentra en la portada de Santa María la Real de Sangüesa.

En definitiva, la leyenda e imagen del basilisco es algo que siempre he tenido muy presente, así que ¡imaginar la sorpresa y alegría que me llevé cuando lo encontré en Sos del Rey Católico! y no uno, sino ¡dos!. ¿Y dónde están? Os preguntaréis. En la portada románica de San Esteban, mirar la arquivolta más exterior, y desde la derecha buscar la octava dovela. Allí encontraréis una pareja de basiliscos, mirándose el uno al otro, convertidos en piedra.

basilisco

Matadragones

Como seguro sabes, el arte medieval tiene una función principalmente didáctica, enseñar las sagradas escrituras y aquello que se debe –y no se debe- hacer para alcanzar el cielo en el más allá. El papa Gregorio I lo expresó muy bien ya en el siglo VI:  la pintura puede ser para los iletrados lo mismo que la escritura para los que saben leer.

Dragón románicoDentro del arte románico es muy habitual la representación de la lucha del bien y el mal, y destacan sobremanera las luchas de guerreros contra temibles dragones. El dragón, abatido a los pies del caballero, simboliza triunfo de la fe.

Estos dragones medievales tienen en ocasiones aspecto más bien de serpiente, sin alas ni aliento de fuego, y es que la palabra latina “draco», de la que surge el término “dragón”, significa literalmente “serpiente”.

San Miguel ArcángelAunque existen otros matadragones (por ejemplo Sigurd), los más representados en nuestra zona son San Jorge y San Miguel.

La imagen del arcángel San Miguel abatiendo a un dragón se inspira en un fragmento del Apocalipsis (Hubo un gran combate en los cielos. Miguel y sus ángeles lucharon contra el Dragón), y fue algo más tarde, con el texto conocido como Leyenda dorada, cuando surgió la historia del combate de San Jorge que tan a menudo ha sido representada.

Pues bien, en Sos del Rey Católico, en la portada románica de la iglesia de San Esteban, entre las figuras situadas entre las estatuas columnas, encontramos algo escondido y descabezado a San Miguel luchando valientemente contra un dragón-serpiente. ¿Cómo saber que es el arcángel San Miguel y no San Jorge? ¡Muy sencillo! San Miguel tiene aaalas 😉